Modelos de Sanidad
Echando un vistazo por la red he llegado a este magnífico estudio de algunos de los diferentes modelos sanitarios mundiales, escrito por Roger Senserrich para el Club Lorem Ipsum, Instituto de política y análisis internacional. Os lo transcribo íntegramente bajo estas líneas:
“La reforma sanitaria en Estados Unidos ha tenido una capacidad única de sacar a gente a decir bobadas, y no sólo en los medios americanos. Dejando de lado el nutrido grupo de comentaristas que están diciendo estupideces por sistema para cargarse una reforma urgente, gran parte del problema viene de una cierta incomprensión sobre los diferentes modelos de organizar un sistema sanitario.
En el mundo hay básicamente cuatro maneras de organizar un sistema sanitario, no dos. El debate no es entre “privatizado” y “socializado”, con un todo privado o todo público; es bastante más sutil que eso. Dicho a grandes rasgos, hay cuatro maneras de montar un sistema: tres son válidas y una no funciona ni de broma. Veamos.
1. El sistema “simple y barato”: España y Reino Unido.
El modelo sanitario español es, a grandes rasgos, un ejemplo muy claro de cómo montar la sanidad de la manera más simple y barata posible: gratuita para todos, pagada por impuestos, totalmente público, cobertura completamente universal. La organización tiene la elegancia de una cachiporra, y la verdad, no es demasiado bonito: hay listas de espera, vas al médico que toca, no el que quieres, y no esperes que nadie te haga la pelota.
A falta de refinamiento, sin embargo, la sanidad española tiene una gran virtud: calidad-precio, es imbatible. España tiene unas estadísticas de salud estupenda, y gasta una miseria en el asunto; sobre un 8-9% del PIB. El motivo es que el gobierno controla todo el sistema, así que los salarios son bajos, la gente no pide bobadas (¿habitaciones individuales? ¡Jua!) y las economías de escala enormes. Si alguien quiere lujos, se lo paga él. El Reino Unido, por cierto, es parecido pero aún más tacaño – es todavía más barato, pero con unos resultados un poquito peores.
2. El sistema simple y caro: Francia
Si España “compra” sanidad en un mercadillo cutre, los franceses van a los Campos Eliseos. Partiendo de un sistema relativamente simple (el estado paga todo lo estrictamente necesario, tú vas al médico que quieres, si quieres lujo te lo pagas tú), los franceses combinan lo privado y lo público de forma elegante, cubriendo a todos y creando un sistema que no sufre de listas de espera o asignación comunista de doctores.
El sistema combina aseguradoras privadas, el estado como pagador de último recurso, copagos, precios regulados y médicos independientes de un modo muy elegante, dando acceso a todo el mundo (con subsidios a quien no puede pagar) y consiguiendo unos resultados de salud iguales o mejores que España. El único problema es que todas estas sofisticaciones y comodidades salen un poco más caras, así que Francia gasta más que España (sobre un 11-12% del PIB. Los franceses pagan extra, y tienen un sistema un poco más cómodo.
Dentro del grupo “francés” de sanidad universal con lujos tenemos muchos otros países, todos ellos con sistemas híbridos. Algunos son más baratos (y menos flexibles), como es el caso canadiense, otros más espléndidos (Suiza) y otros a niveles parecidos, pero un poco menos eficaces (Alemania). El gasto en todos está por encima del caso español, pero sin ir más allá de lo que pagan en Francia o Suiza.
3. El modelo “sueño húmedo de economista sólo aplicable en una dictadura“: Singapur.
Singapur tiene el Santo Grial, en teoría, de los sistemas de salud en el mundo. Gastan una cantidad ridícula de dinero (un 4-6% del PIB), con unos resultados de salud estupendos. La idea básica es combinar una regulación del sector absolutamente draconiana (controles de precios en todo, ahorro obligatorio para todo el mundo, regulación de la oferta y servicios prestados, seguro público compitiendo con un sector privado muy regulado) con una curiosa apelación a la responsabilidad individual.
La idea básica es que el gobierno te obliga a ahorrar para cuando te pongas enfermo, poniendo el dinero en una cuenta sólo para gastos médicos. Ese dinero lo puedes utilizar para contratar un seguro médico (sea público o privado), y para pagar los servicios extras que te apetezcan, así como las facturas que tengas que pagar de tu bolsillo. Si eres pobre y no tienes ahorros, el gobierno paga lo que no tengas; si tienes ahorros, cubres tu primero esa parte. El resultado es un sistema elegante, con una estructura de costes muy transparente y que sale muy barato, dando unos resultados fantásticos.
¿El problema? Buena suerte intentando aprobar un sistema parecido en otro país. Singapur tiene la “suerte” de tener una “dictablanda” como sistema político, así que el sistema fue implantado de cero, sin que nadie protestara ni gota. Convertir un sistema más convencional a algo de este estilo sería, casi seguro, una pesadilla; estás dañando a muchísimos intereses y encima estás imponiendo una serie de regulaciones durísimas en un sector muy amplio de la economía. Por añadido, no estoy seguro que el modelo pueda “sobrevivir” en una democracia fácilmente: la cobertura básica es muy básica, y la regulación es muy onerosa. Aparte de eso, Singapur es un país pequeño y ridículamente rico – probablemente el vivero perfecto para estos inventos.
Aún así, uno no puede más que reconocer su elegancia. En contra de lo que comentan algunos, no es un sistema de libre mercado en absoluto; es más bien un “mini-mercado” ultraregulado donde los consumidores pueden escoger de un menú muy controlado. En cierto sentido, es un ejemplo “de libro” de regulación garrula: un mercado pequeñito en una habitación acolchada donde todos los actores llevan armadura blandita, chichoneras y espadas de gomaespuma.
4. El apocalipsis, el desastre, el manicomio: Estados Unidos
De los americanos ya hemos hablado largo y tendido: gastan más que nadie (16-18% del PIB), dan resultados como mucho comparables al resto de países (y muy a menudo, muchísimo peores), y encima no cubren a toda su población. Para hacer las cosas peores, los costes están subiendo de forma completamente descontrolada, muchas estadísticas están empeorando y encima cada vez menos gente tiene seguro.
¿Por qué sucede esto? Muchos motivos; hablé largo y tendido de ello. No es una cosa de “mercado malvado” o “aseguradoras despiadadas”, aunque ambas cosas tienen su efecto. Es más cuestión de todo lo que se puede hacer mal se hace espantosamente mal, sin excepción.
La pregunta entonces es ¿qué sistema es el sistema ideal? La respuesta es relativamente sencilla. Ante todo, nunca, nunca, nunca debes pedir algo como el engendro que sufren en Estados Unidos. Tras ello, depende de lo que prefieras ideológicamente; si eres un tipo que le va lo cutre y barato (como un servidor), España es estupendo; si quieres algo más bonito y brillante, te acercas más a Francia. Si eres un dictador, tienes la suerte de empezar desde cero, tu país está lleno de gente que disfruta ahorrando de forma obligatoria y no te importa regular como un cosaco, copias a Singapur.
Fuente: Roger Senserrich; Club Lorem Ipsum, Instituto de política y análisis internacional.
