Hepatitis C

By El Medico on Junio 16, 2009

La hepatitis C no recibe tanta atención por parte de los medios de comunicación como otras enfermedades pero el impacto sanitario que genera es muy importante y supone un gran problema de salud pública desde hace más de 20 años. Se considera al patógeno como uno de los agentes infeciosos más inteligentes.

El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite fundamentalmente a través de la sangre o productos sanguíneos contaminados, al igual que el virus de la hepatitis B (VHB). Ambos pueden causar infecciones crónicas y pueden progresar dentro del individuo varias décadas después de entrar en su organismo y sin dejar notar ningún síntoma que alerte de su presencia. Mientras para el virus de la hepatitis B existe una vacuna eficaz y un tratamiento oral bien tolerado para tratar la infección, en el caso de la hepatitis C no hay vacuna y la terapia actual es cara, con muchos efectos secundarios y con una efectividad parcial.

El VHC se identificó en 1989 y no se pudo observar en cultivos hasta 2005, por lo que tiene una historia muy reciente. Sin embargo, la mayor dificultad para controlar la infección reside en la enorme diversidad que presenta este virus. Tiene un genoma muy variable y la capacidad de evolucionar con el paso del tiempo para evadir los fármacos y las respuestas del sistema inmune. Ha evolucionado con la especie humana durante siglos y se ha diversificado por todo el mundo. El resultado de esta diversificación es la existencia de siete genotipos principales del VHC y de más de 50 subtipos del virus.

El genotipo 1 es muy frecuente en Europa Occidental y Estados Unidos, por ejemplo. Conocer la propagación de los genotipos es importante porque el éxito del tratamiento (a base de interferón pegilado y ribavirina) varía si se trata de uno u otro. Los genotipos 2 y 3 responden mucho mejor a los fármacos que los genotipos 1 y 4. Mientras la terapia logra eliminar del organismo los genotipos 2 y 3 en un 70% de las veces, el porcentaje baja hasta el 40% con los otros dos genotipos. Asimismo, los pacientes con los genotipos 1 y 4 deben tratarse durante por lo menos un año, frente a los seis meses de los afectados por las otras variantes.

La enorme capacidad del virus para evolucionar y adaptarse a nuevas condiciones convierte el hecho de desarrollar una vacuna eficaz en una empresa más que difícil.

Fuente: elmundo.es

Dr. Sergi Godia López

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria



Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.

El botellón y la intoxicación etílica
Vacunación en la Gripe A
Politica de Privacidad /Sobre El Médico en Casa / Intercambio de enlaces / Intercambio de enlaces 2 / Publicidad / Medicina Actualizado Diciembre 2009